Terminología general

Contenido

Deber

La palabra “deber” expresa la “forzosidad” de algo. Es decir, indica lo que debe ser y no puede ser de otra manera. Pero este “no poder ser de otra manera” no significa una necesidad de tipo natural o de tipo lógico, sino más bien la necesidad derivada de un mandato. Este mandato puede tener diversos orígenes: no es lo mismo que su origen esté en la Naturaleza que en el mundo inteligible, o en existencia humana, o en reino de los valores o en el Ser Supremo.

En la Edad Media, la reflexión sobre el deber fue casi siempre reflexión sobre los deberes: entonces se intentaba determinar aquello que es debido. Casi todas las morales anteriores a Kant han sido morales concretas, en las cuales importaba el contenido de los mandatos más que la forma, aunque haya habido siempre conciencia de la diferencia fundamental entre el deber ser como ámbito de la moralidad y el ser como ámbito de la Naturaleza.

Según las morales de tipo material, el deber ser se deduce del bien supremo. Para los estoicos, por ejemplo, el deber ser equivale a vivir según la Naturaleza, entendida como razón universal.

De acuerdo con las morales de tipo formal, el deber ser no se deduce de ningún bien en sentido estricto, sino del imperativo categórico supremo, independientemente de fines concretos. Así, para Kant, el deber es la forma de la obligación moral. La moralidad se da cuando la acción se realiza por respeto al deber, y no solo en cumplimiento del mismo.

En las éticas de tipo material, el deber es la expresión del mandato ejercido sobre la conciencia por un cierto número de valores. Este mandato se expresa casi siempre en forma negativa. No se excluye, sin embargo, que la intuición de los valores supremos pueda producir en ciertos casos la conciencia del deber; es decir, la conciencia de la realización de lo valioso.

Ottavio Benfatto

Ética

Con la palabra “ética” se traduce en español la palabra del griego antiguo ἠθική (ēthikē), que es lo mismo que comprensión de la moral; en este caso, la raíz sería ēthos, que en español se traduce por hábito, costumbre, carácter.

La ética es una disciplina de la filosofía práctica, que trata de la conducta humana o del comportamiento del ser humano, relacionado con el bien y el mal. Cicerón tradujo ēthikē al latín como filosofia moralis.

Aristóteles introdujo el término “ética” entendiéndolo como una disciplina filosófica que estudia y describe científicamente las costumbres y el comportamiento moral del hombre. Argumentaba que el hombre es un ser racional, que no solo se desenvuelve sobre la base de convenciones y tradiciones, sino que incorpora en su comportamiento actuaciones bien fundadas en reflexiones morales y racionales.

La teoría ética era para Aristóteles una disciplina filosófica, cuyo objeto abarca todo el ámbito del actuar humano y se concreta en métodos filosóficos normativos. Los conocimientos adquiridos de esta forma tienen que conducir a un comportamiento práctico y a un fin moral deseado (que a fin de cuentas sería la felicidad).

La ética se entiende hoy como una disciplina filosófica, cuyo objeto es formarse criterios sobre el actuar bueno o malo, y calificar los motivos que dan lugar a ello y las consecuencias que de aquí se siguen. El objetivo de la ética es llegar a elaborar normas capaces de producir y sostener valores generalmente aceptados.

La ética aplicada es una disciplina que estudia el comportamiento individual, social o cultural, en un lugar y momento determinados, según las normas y valores específicos que en tal escenario están vigentes. Se pueden mencionar la bioética, la ética empresarial, la ética médica, entre otras.

Erika Bornholt, Amable Sánchez

Moral

La palabra “moral” en español traduce la palabra moral-moralis latina, que se refiere a la moral, y concretamente a la moral relacionada con las (buenas) costumbres de los mayores; la palabra “costumbre” española traduce, asimismo, la palabra mos-moris latina. Cuando en este sentido se habla de “costumbre” o “costumbres”, se está hablando de las costumbres –de las buenas costumbres– tradicionales, observadas por los antepasados. Del propio diccionario latino (ver, por ejemplo, Diccionario ilustrado latino-español de Vox) se pueden tomar estos ejemplos: more maiorum: según las costumbres de los antepasados; mos Graecorum est ut…: es costumbre de los griegos que…; seu legibus seu moribus: o de acuerdo con las leyes o de acuerdo con la tradición.

La moral es la forma de actuar según convenciones, reglas y principios, costumbres y tradiciones de individuos, grupos o culturas, desde el punto de vista del bien y del mal.

Las palabras moral y ética suelen traslaparse y se usan muchas veces pensando que se trata de lo mismo. Pero hay que tener claro que, estrictamente hablando, la moral tiene más que ver con el comportamiento del hombre en su relación social, y la ética con el estudio de dicho comportamiento.

También suele utilizarse el término moral a la hora de emitir juicio sobre principios, valores, derechos u obligaciones. Se refiere entonces a lo que los hombres consideran de hecho correcto, o a lo que esperan que lo sea, según los conceptos o ideas que previamente se han formado. En este caso, estaríamos más ante una evaluación subjetiva de individuos o grupos, de acuerdo con su cultura y estructura cultural. La evaluación objetiva es más propia de la ética.

Erika Bornholt, Amable Sánchez

Valores

Valor es todo aquello que vale y vale la pena conservar. Los valores tienen en todo sistema una función conservadora, es decir son aquellos elementos que han cristalizado en el tiempo las experiencias exitosas de la vida social o individual. Se valoran aquellas cosas que sirven o han servido para satisfacer las necesidades de los individuos y/o de las sociedades.

Los elementos que se valoran por sus resultados exitosos y que cristalizan en valores pueden ser materiales o bien conductuales.

Así por ejemplo en distintas sociedades se valoran el honor, la honra, el pudor, el arrojo, la verdad, la belleza, la eficacia, la eficiencia, la riqueza, la bondad y otros muchos elementos que en el tiempo han resultado apreciables y útiles.

En este sentido los valores de los individuos y de las sociedades tienden a modificarse de acuerdo a las circunstancias concretas que hay que afrontar. Por ejemplo, el honor es un valor que se enfatiza y que es sumamente importante en las sociedades con una débil autoridad publica que pueda imponer las normas de convivencia. En las sociedades modernas, con una autoridad fuerte y sistemas eficaces de ejecución de las normas básicas, el honor pierde su importancia. Algo semejante se puede decir del pudor y la honra, valores importantes en sociedades con poco control sobre los resultados de la actividad sexual. En cambio, la eficiencia es un valor que adquiere mayor relevancia en una sociedad altamente competitiva.

Roberto Blum

Virtud

Virtud es toda conducta habitual que hace que un hombre sea excelente. Es decir, la virtud es una acción que se aprende, que es repetida en las circunstancias adecuadas, que obtiene el reconocimiento de los demás hombres y provoca en quien la realiza una satisfacción interna.

En cada sociedad y en cada época se consideran virtudes aquellas conductas que promueven la construcción del tipo de hombre ideal.

En la sociedad occidental, de raíces greco-romanas y judeo-cristianas, tradicionalmente se han considerado como virtudes básicas la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza. Además se han mencionado conductas como la paciencia, la castidad, la diligencia, la generosidad, la humildad, la obediencia, la tolerancia, la valentía, la audacia, la honradez, la constancia, la firmeza, la moderación y muchas más.

Como se puede observar del listado anterior, la sociedad occidental tiene una cierta imagen del hombre ideal. Sin embargo, al observar otras sociedades encontramos que enfatizan y/u ordenan de manera diferente estas y otras conductas habituales.

Roberto Blum