Raymond Kurzweil

Ray Kurzweil creció en el distrito de Queens de la ciudad de Nueva York. Sus padres eran judíos que emigraron de Austria justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Se crió bajo la influencia del unitarismo universalista, lo que le expuso a una amplia diversidad de credos. Su padre era músico y compositor y su madre se dedicaba a las artes plásticas. Su tío, un ingeniero de Laboratorios Bell, le enseñó los fundamentos sobre las computadoras. En su juventud fue un ávido lector de libros de ciencia ficción. En 1963, a la edad de quince años, creó su primer programa para computadora. Diseñado para procesar datos estadísticos, el programa fue usado por los investigadores de IBM. Más adelante, en el instituto, creo un sofisticado programa de reconocimiento de patrones que analizaba las obras de compositores clásicos y sintetizaba sus propias canciones en un estilo similar.

Sus aptitudes para la invención eran tan impresionantes que en 1965 fue invitado a un programa de televisión de la CBS, I've got a secret (Tengo un secreto), donde interpretó una pieza para piano que había sido compuesta por una computadora que él mismo había construido. Más tarde, ese mismo año, gano el primer premio en la “International Science Fair for the invention” y obtuvo también un reconocimiento en la Westinghouse Talent Search, donde fue felicitado personalmente por el presidente Lyndon B. Johnson.

En 1968, durante su segundo año en el MIT, Kurzweil inició una empresa que usaba un programa de ordenador para identificar alumnos entre escuelas e institutos. El programa, llamado "Select College Consulting Program", fue diseñado por él mismo y comparaba miles de diferentes criterios sobre cada colegio con las respuestas a un cuestionario enviado por cada alumno. Cuando cumplió 20 años lo vendió la empresa a Harcourt, Brace & World por 100.000 dólares, más royalties.

En 1970 obtuvo su licenciatura en Ciencias de la Computación y Literatura en 1970 por el MIT.

En 1974 Kurzweil inició su empresa más ambiciosa, Kurzweil Computer Products, Inc., para buscar una tecnología que fuese capaz de enseñar a los ordenadores a reconocer caracteres impresos de una amplia variedad de fuentes. Así, Raymond y sus colegas crearon el primer OCR "omni-font" (para cualquier tipo de letra). La aplicación más interesante de esta tecnología era la capacidad que otorgaba a un ordenador para leer en voz alta un documento impreso a personas ciegas. Esta idea introdujo nuevos obstáculos en su empresa, pues en esa época no existían todavía ni escáneres para ordenador, ni sintetizadores de voz. Así pues, además del primer OCR completo, la empresa de Kurzweil desarrolló finalmente el primer escáner para ordenador y el primer sintetizador texto-a-voz que, combinados, se erigían en la primera máquina lectora de documentos impresos para ciegos.

Kurzweil comenzó a especular sobre el futuro cuando sólo era un niño, aunque fue más tarde, de adulto, cuando se involucró seriamente en la predicción exacta de eventos venideros. Kurzweil llegó a comprender que su éxito como inventor dependía en gran medida de una apropiada elección de los tiempos: sus nuevos inventos debían hacerse públicos sólo cuando muchas otras tecnologías de soporte les daban paso. Un dispositivo publicado demasiado pronto y sin un adecuado refinamiento, carecería de elementos clave para su funcionalidad; por el contrario, un dispositivo liberado demasiado tarde encontraría un mercado inundado de diferentes productos o consumidores ávidos por algo mejor.

Llegó a ser un imperativo para Kurzweil la comprensión de los ritmos y direcciones de los desarrollos tecnológicos. A lo largo de su vida adulta había mantenido un estrecho seguimiento de los avances en ordenadores y máquinas industriales y los había modelado con precisión. Extrapolando tendencias pasadas al futuro, Kurzweil elaboró un método de predicción del curso del desarrollo tecnológico.

Después de varios años de un estrecho seguimiento de estas tendencias, Kurzweil llegó a una conclusión: la tasa de innovación en tecnologías de la computación crecía de un modo no lineal, sino exponencial. Como informático también comprendió que no había razón técnica para que este tipo de crecimiento no se mantuviera de ese modo en el siglo XXI.

En virtud de que el desarrollo en muchos campos de la ciencia y la tecnología depende de la potencia de las computadoras, las mejoras en este ámbito se trasladan automáticamente en mejoras del conocimiento humano y otras ciencias sin relación directa con la computación, como la nanotecnología, la biotecnología y la ciencia de los materiales. Este crecimiento exponencial de las capacidades computacionales daría lugar a nuevas tecnologías fantásticas, que estarían disponibles mucho antes de lo que la inmensa mayoría de la gente intuiría con sus expectativas habituales de crecimiento tecnológico lineal. "En el momento en el que un ámbito de la ciencia o la tecnología se convierte en información, se acelera y crece exponencialmente", dice Kurzweil, que denomina a esta idea "ley de rendimientos acelerados".

Kurzweil predice que entre ahora y el 2050 la tecnología llegará a ser tan avanzada que los progresos en medicina permitirán a la gente ampliar radicalmente su esperanza de vida y la calidad de la misma. Los procesos de envejecimiento podrían en principio ralentizarse, más tarde detenerse y finalmente revertirse en cuanto esas nuevas tecnologías médicas estuvieran disponibles. Kurzweil sostiene que gran parte de esto será fruto de los avances en la nanotecnología médica, que permitirá que máquinas microscópicas viajen a lo largo de nuestro cuerpo reparando todo tipo de daños a nivel celular. Del mismo modo los avances tecnológicos en el mundo de los ordenadores darán lugar a máquinas cada vez más potentes, numerosas y baratas. Kurzweil predice que un ordenador pasará el test de Turing hacia el 2029, demostrando tener una mente (inteligencia, consciencia de sí mismo, riqueza emocional...) indistinguible de un ser humano. Este momento se ha denominado singularidad tecnológica. Kurzweil prevé que la primera inteligencia artificial será construida alrededor de una simulación por ordenador de un cerebro humano, lo que será posible gracias a un escáner guiado por nanobots. Una máquina dotada de inteligencia artificial podría realizar todas las tareas intelectuales humanas y sería emocional y autoconsciente. Kurzweil sostiene que esa IA llegará a ser, inevitablemente, más inteligente y poderosa que la de un ser humano. Sugiere que las IA mostrarán pensamiento moral y respeto a los humanos como sus ancestros. De acuerdo a sus predicciones, la línea entre humanos y máquinas se difuminará como parte de la evolución tecnológica. Los implantes cibernéticos mejorarán en gran medida al hombre, lo dotarán de nuevas habilidades físicas y cognitivas y le permitirán interactuar directamente con las máquinas.

Gracias a estas ideas Kurzweil ha alcanzado una posición predominante en el campo del futurismo y el transhumanismo como muestran los siguientes ejemplos:

  • En diciembre de 2004 se unió al grupo de asesores del Singularity Institute for Artificial Intelligence.
  • En octubre de 2005, se unió al grupo de asesores científicos de la Lifeboat Foundation.
  • El 13 de mayo de 2006 fue el ponente principal en el Stanford University Singularity Summit.

En febrero de 2009 Kurzweil, en colaboración con Google y el NASA Ames Research Center, anunció la creación de la Universidad de la Singularidad. La misión de esta Universidad es: "montar, educar e inspirar un cuadro de líderes que se esfuercen en comprender y facilitar el desarrollo de tecnologías de avance exponencial, enfocar y guiar estas herramientas para dirigir los grandes retos de la humanidad". Usando el concepto de singularidad de Kurzweil como base, la universidad planea proporcionar a sus alumnos las destrezas y herramientas para guiar el proceso de la singularidad "para el beneficio de la humanidad y su entorno".

El futurismo, como estudio filosófico o académico, mira a un futuro medio o largo plazo en un intento de hacer predicciones basadas en tendencias actuales. Sus predicciones están basadas en la "ley de rendimientos acelerados".

Posicionamiento sobre la nanotecnología

Kurzweil es asesor en la Army Science Advisory Board, donde hizo unas declaraciones antes del congreso sobre nanotecnología y ve un potencial considerable en la ciencia para resolver grandes problemas globales, como la pobreza, la enfermedad, el cambio climático, etc. Nanotech Could Give Global Warming a Big Chill (July, 2006).

Kurzweil predijo que los nanobots serán usados para tareas de mantenimiento del cuerpo humano y para aumentar la esperanza de vida.

El científico ha enfatizado en los peligros potenciales de la nanotecnología, pero argumenta que, en la práctica, el progreso no puede ser detenido y cualquier intento por hacerlo retrasará los avances en tecnologías defensivas y beneficiosas más que las dañinas, incrementando el peligro. Dice que la idea clave para la regulación es asegurarse de que el progreso procede de forma segura y rápida. Aplica este razonamiento a la biotecnología, la inteligencia artificial y la tecnología en general.

Predicciones

La obra de Kurzweil se ha caracterizado por la realización de predicciones sobre el futuro de la humanidad bastante acertadas.

La era de las máquinas inteligentes

Podría decirse que Kurzweil obtuvo gran parte de su credibilidad como futurista gracias a su primer libro, La Era de las Máquinas Inteligentes. Escrito entre 1986 y 1989 y publicado en 1990, en él se predice la desaparición de la Unión Soviética por causa de las nuevas tecnologías como los teléfonos móviles y máquinas de fax que restarían poder a los gobiernos autoritarios, eliminando el control del estado sobre el flujo de la información. En el libro Kurzweil también extrapola las tendencias preexistentes en las mejoras del software de ajedrez para ordenadores, prediciendo correctamente que los ordenadores derrotarían a los mejores jugadores de ajedrez humanos hacia 1998. De hecho, fue en mayo de 1997 cuando el campeón de ajedrez Gary Kasparov fue derrotado por el ordenador Deep Blue.

Quizás más significativa es la predicción de Kurzweil acerca del explosivo crecimiento del uso de Internet en los años 90. En el momento de la publicación de La Era de las Máquinas Espirituales había sólo 2,6 millones de usuarios de Internet en el mundo, y esta tecnología no era en ese momento demasiado estable, ni fácil de usar, además de bastante escasa de contenido. También estableció que la explosión de Internet no sólo se daría en el número de usuarios, sino en su propio contenido, permitiendo a los usuarios acceso a redes bibliotecarias internacionales, bases de datos y servicios de información. Más aún, Kurzweil previó correctamente que el uso principal de Internet se daría a través de sistemas inalámbricos.

Kurzweil también predijo acertadamente que la mayoría de los documentos existirían únicamente en ordenadores e Internet hacia el final de los 90 y que estos documentos incluirían, con frecuencia, animaciones, sonidos y vídeos incrustados que harían imposible su impresión en papel.

Además previó que los teléfonos móviles crecerían en popularidad al tiempo que disminuirían en tamaño.

La era de las máquinas espirituales

En 1999 Kurzweil publicó un segundo libro titulado La era de las máquinas espirituales, que ahonda en la explicación de sus ideas futuristas. La tercera y última sección del libro se dedica a especificar los avances tecnológicos que el autor predice que el mundo experimentará en el curso del siglo XXI. Titulada "To face the future" (Enfrentar el futuro), la sección está dividida en cuatro capítulos titulados, respectivamente, "2009", "2019", "2029" y "2099". Para cada capítulo, Kurzweil establece predicciones sobre cómo serán la vida y la tecnología en ese año.

Mientras que la veracidad de sus predicciones para 2019 y más allá no pueden todavía determinarse, hay muchas ideas abordadas en "2009" que pueden ser escrutadas. Para comenzar, Kurzweil había afirmado que 2009 sería un año de transición continuada hacia las memorias de ordenador puramente electrónicas, que seguirían reemplazando a las viejas memorias rotativas. Esta predicción no ha sido hasta la fecha (20 de marzo de 2009) completamente acertada pues, si bien la capacidad de los dispositivos basados en la tecnología flash ha aumentado considerablemente (desde menos de 1MB en sus inicios a 2 TB en 2009), los discos duros también han experimentado un fuerte aumento, tanto en su capacidad, como en sus ventas, mientras que está por llegar la imposición de la tecnología flash en aplicaciones de gran capacidad. No obstante, el almacenamiento en memorias estáticas es el método preferido en aplicaciones de baja capacidad, como reproductores de mp3, videoconsolas portátiles, teléfonos móviles y cámaras digitales. Samsung anunció el 20 de noviembre de 2008 que iniciarían la producción masiva de memorias fijas de 256 GB para su uso en ordenadores portátiles y de sobremesa, aunque estos dispositivos costarán alrededor de 1000 dólares, haciendo que el almacenamiento en estos dispositivos tenga un coste de más de diez veces superior al de capacidades similares en discos duros.

Por otra parte, Kurzweil predijo acertadamente el crecimiento de la ubicuidad del acceso sin cables a Internet y de los periféricos inalámbricos. Es probablemente más importante el presagio de Kurzweil acerca del explosivo crecimiento de la tecnología peer-to-peer para compartir archivos y la emergencia de Internet como el principal medio para el comercio y acceso a medios como películas, programas de televisión, periódicos, revistas y música.

Kurzweil afirmó también que los chips tridimensionales serían de uso común en 2009 (aunque desfasados, los chips "2-D" todavía predominan). Aunque IBM ha desarrollado recientemente la tecnología necesaria para "amontonar" chips y ha anunciado planes para empezar a usar chips tridimensionales en sus supercomputadoras y en aplicaciones de comunicación inalámbricas, esta tecnología permanecerá en bajos niveles en 2009.

La singularidad está cerca es el último libro de Kurzweil en el que el autor se centra en el futuro de la tecnología y la raza humana, como hicieron La era de las máquinas inteligentes y La era de las máquinas espirituales.